Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena.
No me gusta la palabra tolerancia, pero no encuentro otra mejor. El amor empuja a tener, hacia la fe de los demás, el mismo respeto que se tiene por la propia.
La tolerancia y la paciencia son mucho más profundas y efectivas que la mera indiferencia.
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