El único Estado estable es aquel en que todos los ciudadanos son iguales ante la ley.
Considero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la victoria sobre uno mismo.
El sabio no dice todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice.
Cometer una injusticia es peor que sufrirla.
Hay la misma diferencia entre un sabio y un ignorante que entre un hombre vivo y un cadáver.
Los tiranos se rodean de hombres malos porque les gusta ser adulados y ningún hombre de espíritu elevado les adulará.
Piensa como piensan los sabios, mas habla como habla la gente sencilla.
Afortunadamente, no tenemos por qué parecernos a nuestros retratos.
Prefiero los errores del entusiasmo a la indiferencia de la sabiduría.
La oscuridad nos envuelve a todos, pero mientras el sabio tropieza en alguna pared, el ignorante permanece tranquilo en el centro de la estancia.