Las matemáticas son el alfabeto con el cual Dios ha escrito el Universo.
Digamos que existen dos tipos de mentes poéticas: una apta para inventar fábulas y otra dispuesta a creerlas.
En lo tocante a ciencia, la autoridad de un millar no es superior al humilde razonamiento de un hombre.
El gran libro de la naturaleza está escrito en símbolos matemáticos.
La mayor sabiduría que existe es conocerse a uno mismo.