Inscribe los agravios en el polvo, las palabras de bien inscríbelas en el mármol.
La oxidación por falta de uso gasta mucho más las herramientas que el propio trabajo.
La peor decisión es la indecisión.
Los hombres son criaturas muy raras: la mitad censura lo que practica; la otra mitad practica lo que censura; el resto siempre dice y hace lo que debe.
Lo que empieza en cólera acaba en vergüenza.
El que vive de esperanzas corre el riesgo de morirse de hambre.
Ten tus ojos bien abiertos antes del matrimonio; y medio cerrados después de él.
Quien quiera ver prosperar sus negocios, consulte a su mujer.
Hay tres amigos fieles; una esposa anciana, un perro viejo y dinero contante y sonante.
El corazón del loco está en la boca; pero la boca del sabio está en el corazón.
Jamas hubo una guerra buena o una paz mala.
Si los hombres son tan perversos teniendo religión, ¿cómo serían sin ella?.
Las leyes demasiado benignas rara vez son obedecidas; las demasiado severas, rara vez ejecutadas.
El hambre espía en la casa de los pobres, pero si la habitan personas trabajadoras, no se atreve a entrar.
No malgastes tu tiempo, pues de esa materia está formada la vida.
La ociosidad, como el moho, desgasta mucho más rápidamente que el trabajo.
Ninguna nación fue arruinada jamás por el comercio.
La necesidad nunca hizo buenos negocios.
La honradez reconocida es el más seguro de los juramentos.
Por un clavo se perdió una herradura, por ésta un caballo, y por éste el jinete, que fue capturado y muerto por el enemigo.
Si el hombre alcanzara la mitad de los deseos que tiene, redoblaría sus inquietudes.
Aquellos que cederían la libertad esencial para adquirir una pequeña seguridad temporal, no merecen ni libertad ni seguridad.
Si quieres conocer el valor del dinero, trata de pedirlo prestado.
Quien tiene paciencia, obtendrá lo que desea.
La alegría es la piedra filosofal que todo lo convierte en oro.
Vacía tu bolsillo en tu mente, y tu mente llenará tu bolsillo.
La pereza viaja tan despacio que la pobreza no tarda en alcanzarla.
Si el tiempo es lo más caro, la pérdida de tiempo es el mayor de los derroches.
El que vive de esperanzas, muere de sentimiento.
Siempre tendremos razones para estar enfadados, pero esas razones, rara vez serán buenas.
Donde hay matrimonio sin amor, habrá amor sin matrimonio.
No perdáis una hora, porque no estáis seguros de un minuto.
No hay mejor predicador que la hormiga, que no dice nada.
Nada existe más dulce que la miel. Excepto el dinero.
Quienes son capaces de renunciar a la libertad esencial a cambio de una pequeña seguridad transitoria, no son merecedores ni de la libertad ni de la seguridad.
La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días.
No anticipéis las tribulaciones ni temáis lo que seguramente no os puede suceder. Vivid siempre en un ambiente de optimismo.
Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo.
No hay nada tan cierto en el mundo como la muerte y los impuestos.
El mejor médico es el que conoce la inutilidad de la mayor parte de las medicinas.
¡Arriba, haragán! ¡No desperdicies la vida! Ya dormirás bastante en la sepultura.
Bastante, significa un poco más de lo que cada uno posee.
Si haces lo que no debes, deberás sufrir lo que no mereces.
Yo creo que el mejor medio de hacer bien a los pobres no es darles limosna, sino hacer que puedan vivir sin recibirla.
Es mejor acostarse sin cenar que levantarse con deudas.
Toma consejo en el vino, pero decide después con agua.
El hombre descontento no encuentra silla cómoda.
El que compra lo superfluo, pronto tendrá que vender lo necesario.
Por un clavo se perdió una herradura, por ésta un caballo, y por éste el jinete, que fue capturado y muerto por el enemigo.
Invertir en conocimientos produce siempre los mejores beneficios.
La oxidación por falta de uso gasta mucho más las herramientas que el propio trabajo.
Sólo el hombre íntegro es capaz de confesar sus faltas y de reconocer sus errores.
Carecer de libros propios es el colmo de la miseria.
Un camino de mil millas comienza con un paso.
Cuida de los pequeños gastos; un pequeño agujero hunde un barco.
La paz y la armonía constituyen la mayor riqueza de la familia.
No cambies la salud por la riqueza, ni la libertad por el poder.
Las tres cosas más difíciles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.
De aquel que opina que el dinero puede hacerlo todo, cabe sospechar con fundamento que será capaz de hacer cualquier cosa por dinero.
Presta dinero a tu enemigo y lo ganarás a él; préstalo a tu amigo y lo perderás.
El sabio consigue más ventajas por sus enemigos que el necio por sus amigos.
Tómate tiempo en escoger un amigo, pero sé más lento aún en cambiarlo.
Un padre es un tesoro, un hermano es un consuelo: un amigo es ambos.
Las puertas de la sabiduría nunca están cerradas.
Un hermano puede no ser un amigo, pero un amigo será siempre un hermano.